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La creatividad: salirse de las líneas

DM Nov 20

Lo que realmente me encanta de la creatividad es el hecho de que nada está bien o mal cuando estás siendo creativo.

Cuando dejas volar tu imaginación y tus ideas nadie te puede decir si estás en lo correcto o no. Porque estás siendo creativo, estás creando “algo nuevo” (y ya luego se verá si es una gran obra o una gran idea), pero de momento, durante el proceso propiamente de la creatividad, nadie puede juzgar tu trabajo, ni siquiera tú mismo.

La idea de este artículo surgió al oír como una abuela corregía a su nieta cada vez que se salía de las líneas al colorear un dibujo. Yo no pude evitar recordar la famosa prueba de “unir los puntos” que, entre otras muchas, se hace para ver el nivel de creatividad. En esta prueba tienes que unir todos los puntos de la figura, sin separar el lápiz del papel y con solo 4 líneas rectas.

Os dejo que lo probéis un rato y solo os doy una pista (que está en el propio título del articulo).

Unir nueve puntos

Está bien que para aprender a escribir y tener fuerza en el trazo intentes que tus hijos sigan los puntos y no se salgan de las líneas, pero no menosprecies la creatividad, deja que tengan sus momentos creativos y que sus manos se muevan solas a donde ellos quieran (evitando paredes y muebles claro).

En estos tiempos, en los que la adaptabilidad a las nuevas situaciones es tan importante, enseñar a todos lo mismo y de la misma forma, sin dejar hueco a lo inesperado, creo que es un error.

Steven M. Smith, cofundador del Grupo de Investigación sobre la Cognición Creativa de la Universidad de Texas, en una entrevista a la revista Investigación y Ciencia, sostiene que a la mayoría de nosotros nos falta confianza en nuestras posibilidades, y estoy totalmente de acuerdo. Nos falta sobre todo la confianza para poder equivocarnos, de “salirnos de los puntos” y encontrar nuevas respuestas. Como Steven declara en esta misma entrevista algo tan evidente como la facilidad con que continuamente pronunciamos nuevas frases coherentes, pone de relieve las grandes posibilidades creadoras del cerebro.

Hay veces que no decimos lo que pensamos por miedo a equivocarnos o corregimos palabras raras que pronuncian nuestros hijos al hablar. El miedo al error y la represión a la norma son a mi modo de ver los grandes enemigos de la creatividad. Ya nos condicionan demasiado en la escuela y en el trabajo a hacer las cosas de un modo, hasta pensar de una forma concreta.

Tenemos que permitirnos y permitir momentos flow, momentos en donde nuestro cerebro fluye sin restricciones, sin preocuparnos del tiempo, el espacio, de nosotros,… solo dejar fluir nuestros pensamientos. Algunos alcanzan este estado trabajando, lo cual es genial, pero otros lo encuentran pintando, tocando o realizando algún deporte. Lo importante es que sea algo que te genere satisfacción y te concentres tanto que todo lo demás pase a segundo plano.

Seguro que durante esa fase y también después es más fácil crear o encontrar soluciones nuevas, pero como dijo Picasso: “cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando”, si eres pintor es fácil, si eres por ejemplo escritor o programador a lo mejor no lo es tanto.

A veces hay que alejarse del trabajo para encontrar esa inspiración. Pero sí es cierto que hay que nutrirse bien antes de los temas para tener un verdadero acto creativo, las obras creativas se caracterizan por ser útiles, relevantes o eficaces aparte de innovadoras, no hay que olvidarlo, no es suficiente crear algo nuevo, lo creado tiene que tener un valor. Como bien dijo Edison: “el genio supone un uno por ciento de inspiración y un 99 por ciento de transpiración”. Normalmente para crear algo realmente valioso hay que ser un experto en el tema, lo demás puede ser mucha suerte.

Así pues recapitulando para ser creativos necesitamos libertad de pensamiento y muchos conocimientos del tema a tratar, para ello empaparse de otros conocimientos o actividades también ayuda al pensamiento divergente.

Joy Paul Guilford fue un psicólogo que a finales de los años cuarenta desarrolló un modelo de inteligencia donde distinguía entre pensamiento convergente y divergente. Este último es el que más se ha asociado a la creatividad, ya que es el que genera muchas ideas o soluciones a partir de un concepto o problema. Por eso es bueno tener muchos conocimientos, aunque a priori no sean del tema a tratar, porque así tendrás mas ideas nuevas que aportar; este pensamiento es el que se ha relacionado mayoritariamente con el hemisferio derecho, llegando a la idea errónea que el hemisferio derecho es el de la creatividad.

Bien es cierto que el hemisferio izquierdo es más analítico y tiende a inhibir las respuestas del derecho, y como ya hemos dicho un punto fundamental para la creatividad es la libertad. Pero como ya hemos dicho también crear algo nuevo no es suficiente, el pensamiento divergente o el hemisferio derecho no son suficientes para crear algo nuevo y con valor. Necesitamos el hemisferio izquierdo para inhibir las respuestas que no son validas y quedarnos con las verdaderamente valiosas, por eso necesitamos ser expertos en el tema a tratar: para desechar con criterio y no dejar escapar buenas ideas por absurdas que parezcan.

Para llegar a una buena idea no es necesario el pensamiento divergente, no siempre necesitas hacer brainstorming (tormenta de ideas, juntar a un grupo de gente para tener un “aluvión de ideas”). A veces solo necesitas el pensamiento convergente, el pensamiento lógico o racional, lo que se requiere es encontrar la solución correcta a un problema que nadie antes había pensado. Esto viene a desmitificar el hecho de que solo los artistas pueden ser creativos.

Siguiendo el ejemplo anterior, un programador o un matemático, puede ser creativo solo utilizando su pensamiento convergente al encontrar un algoritmo, que nadie antes había usado. Para ello necesita sobre todo mucha información y conocimientos al respecto. Después seguramente se produzca lo que en Psicología llamamos insight (una visión interna de la solución al problema, la famosa “bombillita” de los dibujos). La idea creadora muchas veces se produce cuando no estás metido en el tema (como lo que le pasó a Newton con la manzana); continuando con lo que he dicho antes: leer sobre un tema que no es el tuyo, ver una película, correr o ir a un museo, o incluso dormir, algo que te haga desconectar y estar en flow. Así tu cerebro trabajará sin restricciones y encontrará la solución, estáte atento y que no se te escape, para ello aprende a escucharte a ti mismo.

Resumiendo, para crear algo nuevo y valioso hay que sintonizar ambos hemisferios: que el derecho fluya con libertad pero que el izquierdo inhiba y aporte correcta información.

La neurocientífica cognitiva experta en creatividad Anna Abraham en su libro “The Neuroscience of creativity” recoge los últimos hallazgos en creatividad, señalando entre otras cosas que es un error pensar que el hemisferio izquierdo no es creativo; como ya he dicho, el hemisferio derecho no es un órgano independiente. También habla de que el mero hecho de escuchar música ya se podría considerar un acto creativo, puesto que implica expandir los propios limites conceptuales en el proceso. Una metáfora que me encanta es cuando dice que “ser creativos es alejarse del camino de menor resistencia y aventurarse entre las zarzas”. Esto ejemplifica muy bien el esfuerzo que hay que hacer para alejarse de la norma e intentar algo nuevo. Por eso el modo creativo se activa más en contextos difusos y poco claros, añadiría que en momentos de crisis es la mejor situación para ser creativos, y por eso es tan importante fomentarlo, porque nunca sabes cuando lo vas a necesitar. Como dice esta investigadora los daños en la corteza prefrontal dorso lateral y en las regiones frontopolares (zonas inhibitorias del cerebro) se han asociado a capacidades creativas.

Lo que apoya las investigaciones de Shelley Carson, de la Universidad de Harvard, que explorando a 25 estudiantes con extraordinaria capacidad creativa, vio que su inhibición latente (su capacidad de inhibir las respuestas) se manifestaba más débil. Volviendo a enfatizar el título de este articulo, desconecta de vez en cuando tus áreas inhibitorias y date el placer de crear algo nuevo, aunque la mayoría de las veces no sea nada relevante, trabajando en ello es la única forma de poder llegar a algo excepcional.

Hay otra frase de esta neurocientífica que me encanta: “La actividad creativa es un tipo de proceso de aprendizaje en el que maestro y alumno se encuentran en la misma persona”.

¿Quién es más creativo que un niño?, al no tener desarrolladas sus áreas prefrontales, casi no hay inhibición en él. Cuando se está con niños hay que aprender de ellos casi tanto como ellos de nosotros. Y claro que hay que enseñarles a inhibir un poco sus respuestas pero no tanto que limitemos su innata creatividad. Deja que te sorprendan con sus ideas alocadas, a lo mejor alguna es totalmente válida, eso lo puede decidir tu hemisferio izquierdo, ya totalmente maduro.

Como dice, Hans-Georg Mehlhorn profesor de Psicología Pedagógica en la Escuela Superior de Música de Leipzig, hemos de limitarnos a especular sobre los conocimientos y capacidades que necesitaran en el futuro, pero siempre necesitaran la capacidad para desenvolverse con agilidad en un mundo cambiante, esta flexibilidad mental es el núcleo de la creatividad. En el dominio de ambos tipos de pensamiento (convergente y divergente) está el secreto. Retomando el titulo: hay que evitar frases como “así no se hace” y permitirnos salirnos de los puntos, para ver luego si lo que hemos creado tiene valor.

Suca Baldor. Psicóloga

https://ahoratigo.com/

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